La llegada de Lewis Hamilton a Ferrari marcó una etapa inédita tanto en su carrera deportiva como en su identidad personal.
El siete veces campeón mundial abordó el reto de integrarse a la escudería italiana y detalló cómo gestionó la adaptación a una cultura distinta, sin dejar de lado su pasión por la moda y la autoexpresión, según publicó la revista de estilo Esquire.
Hamilton explicó que esta nueva etapa en Ferrari representó la oportunidad de reforzar su compromiso con la creatividad y la libertad personal, tanto en las pistas como fuera de ellas.
Consideró el cambio como un proceso en el que buscó contribuir al equipo y a su desarrollo como deportista, describiendo la integración y la gestión de la adaptación como un desafío central en esta fase.
Recordó sus primeros tiempos en la Fórmula 1 como una etapa marcada por reglas estrictas y una imagen tradicional. Señaló: “Para ser piloto de carreras, había que encajar en un cierto molde: acostarse a las 22:00 horas y vestirse de una manera específica”.
Añadió que, en la mayor parte de su carrera, los pilotos tenían que presentarse utilizando uniformes diseñados por personas ajenas al sector de la moda: «La ropa era horrible».
Además, manifestó que vestir igual más de 180 días al año le resultaba difícil. Por esta razón, solicitó poder llegar a los circuitos con su propio estilo y cambiarse después. “Básicamente, tuve que romper las reglas”, comentó Hamilton a Esquire sobre el proceso para que los directivos aceptaran su petición.
El cambio de política fue impulsado por la atención mediática positiva que generó su iniciativa, relató.
Un día simplemente llegué con mi ropa”. Al observar el efecto y la buena prensa, el equipo le permitió seguir haciéndolo a diario. “Ahora es normal ver a otros pilotos llegar como ellos mismos”, afirmó a Esquire: “Me encanta eso. Todos deberían sentirse cómodos en su propia piel”.

Más allá de las carreras: Lewis Hamilton consolida su influencia en la industria de la moda
El impacto de la moda en la trayectoria de Hamilton
Hamilton consideró que estas transformaciones abrieron un espacio para la autoexpresión en la Fórmula 1. Explicó: “Las grandes compañías rara vez piensan en el estilo o los trajes. Ahora es habitual que cada piloto tenga libertad para expresarse”.
«La moda siempre me intrigó, aunque en mi infancia sentía que la autoexpresión no era un tema en casa», rememoró Hamilton sobre sus orígenes en Stevenage.
Contó que crecer en un ambiente poco diverso provocó que intentara no destacar: “Era una consecuencia directa de la necesidad de ser discreto y no destacar. Crecer en un ambiente poco diverso hacía que no quisieras resaltar más, siendo el único niño de color en la sala”.
