En un contexto marcado por la escasez de algunos componentes críticos, no resulta sorprendente que las grandes tecnológicas inviertan en la isla para asegurarse la mayor capacidad posible: Nvidia ya anunció que gastará hasta 150,000 millones de dólares anuales en Taiwán, y AMD avanzó que inyectaría más de 10.000 millones en el ecosistema local de chips.

Según estimaciones realizadas el pasado marzo por el Instituto de Investigación de Tecnología Industrial (ITRI), la producción total de semiconductores de Taiwán alcanzará los 247.200 millones de dólares en 2026, un aumento del 18,3 % con respecto al año anterior.

4. En el punto de mira de EE.UU. y China

La relevancia de Taiwán para el desarrollo de la IA —que, según los expertos, no cambiará a corto plazo— coincide con las tensiones con Pekín, que considera a la isla «parte inalienable» del territorio chino, y con el creciente interés de Washington por impulsar la producción de chips en suelo estadounidense.

De hecho, el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha acusado en repetidas ocasiones a Taiwán de «robar» la industria de semiconductores de su país y ha evitado comprometerse a defender la isla en caso de una agresión china, lo que podría poner en riesgo el suministro de componentes clave para la economía estadounidense.