También aseguró que se mantiene en pie gracias a Dios y su misericordia.
«Antes de morir mi esposa, hablé con ella, la saqué con vida, me dijo que ella iba al reino de los cielos y me llevo eso en mi corazón. Sé que ella y mi familia van al reino de los cielos y solamente Dios y el amor de mi familia me mantienen de pie», sostuvo.
Ese 24 de junio, feriado en el país por conmemorarse el aniversario de la Batalla de Carabobo, Suárez cumplió 29 años de edad y poco antes del doble terremoto estaba en la barbería.
Cuando regresó a su casa, se encontró con su edificio derrumbado .
Suárez cree que fue Dios quien lo guió entre los escombros hasta el lugar donde se encontraba Kimberling, su esposa, aún con vida: «Pudo darme unas palabras de aliento. Gracias a esas palabras, estoy firme en este momento».
«Por más que mi corazón y mi alma estén un poco destrozados, gracias a ella y a sus palabras puedo afrontar esta realidad», agregó el hombre, quien agradece a Dios también por permitirle encontrar los cuerpos de sus parientes, ya que «muchas familias no han podido encontrar todavía a sus seres queridos».
Durante la ceremonia, reprodujeron música que le gustaba a la familia, rezaron, ofrecieron oraciones y, para cerrar, soltaron unos globos al aire.