Si hay algo que distingue a los hogares dominicanos, además del sazón y la calidez de mamá, es el particular estilo de crianza y actitud de los padres.
Una de las cosas caracteristicas de ellos son las frases como:
- «Aprenden a beber (cerveza) en tu casa para que nadie te engañe»
- “Pídele permiso a tu mamá”
- “Ese es mi gallo” / “Cuiden a sus gallinas que mi gallo anda suelto”
- «¿Tú crees que el dinero crece en mata?»
- «Mientras tú vivas bajo este techo, aquí se hace lo que yo diga»
- «Apaga esa luz, que no estamos en el Malecón»
- “Yo a tu edad trabajaba”
- «No me apagues la televisión que la estoy viendo (aunque tenga los ojos cerrados).
- ”¿Tú crees que tú te gobiernas?”
- ”¿Tú crees que yo soy un banco?”
Son algunas de las frases que muchos identifican de inmediato como el sello de un padre dominicano.
Pero más allá de las palabras, los padres dominicanos también se caracterizan por su manera muy particular de demostrar afecto.
Aunque en muchas ocasiones parecían ser estrictos, siempre estaban pendientes de que a sus hijos no les faltara comida, educación y consejos para enfrentar la vida.
Otra escena común era la de los sermones que comenzaban con un simple «ven acá» y terminaban convirtiéndose en una lección de vida.
Del mismo modo, muchos padres insistían en apagar las luces innecesarias, cuidar cada peso y respetar a los mayores.
También el padre dominicano le gusta que todos sus hijos se llamen igual que él: Juan, Juan Jr, Juancito.
Si van a recibir un regalo muchas veces son comprados con su misma tarjeta de crédito.

