La tumba de Jesús era una cueva excavada en la roca de piedra caliza, nueva y propiedad de José de Arimatea, la cual contaba con un banco interior para depositar el cuerpo y una gran piedra para sellar la entrada. [1, 2, 3, 4, 5]
Características de la tumba
- Lecho o banco funerario: En el interior, el cuerpo sin vida era colocado horizontalmente sobre una repisa o banco tallado en la misma piedra de la pared. [1]
- La piedra de cierre: La entrada se bloqueaba con una piedra pesada. Aunque los relatos usan el verbo «rodar», los expertos indican que la mayoría de las piedras en las tumbas comunes de Jerusalén eran bloques grandes de forma cuadrada o troncocónica ajustados como un tapón, siendo muy raras las piedras en forma de disco rodante. [1, 2, 3]
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