VENEZUELA-.Despúes de transcurrido 25 años de haber sido secuestrada, torturada y sometida a esclavitud sexual durante 114 días, Linda Loaiza todavía espera que la justicia venezolana condene a su agresor por el delito de violación.
La abogada y defensora de derechos humanos fue notificada este viernes de una nueva audiencia, convocada para el próximo 11 de agosto, ante la Sala Tercera de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas.
«Diez años después de que el Tribunal Supremo de Justicia ordenara a una Sala distinta conocer nuevamente estas apelaciones, este caso vuelve al conocimiento de la Corte de Apelaciones. El paso del tiempo no convierte la impunidad en justicia», escribió Loaiza en su cuenta de X al anunciar la citación.
En la audiencia se revisarán los recursos presentados tanto por el Ministerio Público como por ella, en su condición de víctima y querellante, contra la absolución por el delito de violación.
Luis Carrera Almoina, hoy de 61 años, proviene de una familia de reconocidos intelectuales: es hijo del exrector universitario Gustavo Carrera Damas.
Linda Loaiza, en cambio, era de un entorno familiar humilde. En 2001 había llegado a Caracas junto a su hermana desde Mérida para estudiar veterinaria.
En el primer juicio, Carrera Almoina sostuvo que fueron terceros quienes llevaron a Loaiza, ya golpeada, hasta su apartamento, y que no denunció los maltratos porque ella se los pidió para no involucrar a personas cercanas.
También declaró que ayudaba económicamente a la familia de Loaiza por la difícil situación que atravesaban y porque, según dijo, estaba enamorado. Loaiza ha negado siempre haber tenido una relación con su agresor y sostiene que fue secuestrada.
El juicio dio un giro cuando la defensa de Carrera planteó que Loaiza ejercía la prostitución y que se habrían conocido a través de un aviso clasificado donde ella ofrecía sus servicios. A partir de esa versión, la prensa reseñó que los abogados comenzaron a insinuar que la actividad sexual pudo haber sido consentida, lo que puso en entredicho el cargo de violación.
