Si Yordan Álvarez quiere entrar en la historia como ganador de la Triple Corona de bateo, tendrá que seguir mirando de cerca lo que haga un joven dominicano que, a fuerza de batazos, empieza a convertirse en uno de sus principales obstáculos.
Junior Caminero se encargó de recordárselo la noche del sábado.
El antesalista de los Tampa Bay Rays disparó su cuadrangular número 38 de la temporada en la primera entrada contra el estelar derecho Jacob deGrom y pasó a comandar en solitario el departamento de jonrones de la Liga Americana, dejando a Álvarez, de los Houston Astros, con 37.
Fue un batazo que no necesitó acompañantes.
Con dos outs en la entrada, Caminero encontró un slider de deGrom y lo desapareció por el jardín central. La pelota recorrió aproximadamente 425 pies, con una velocidad de salida de 107.5 millas por hora, según los datos de MLB.
El jonrón puso a Tampa Bay arriba 1-0 y terminó siendo el primer capítulo ofensivo de una victoria de los Rays por 6-3 sobre los Rangers, en diez entradas. Caminero terminó la noche de 5-2, con una carrera anotada y una impulsada.

Yordan Álvarez, de los Astros de Houston, protagoniza una lucha por el lidrato de jonrones de la Liga Americana con Junior Caminero.
Pero detrás de ese batazo hay una historia mucho más grande.
Álvarez llegó a este tramo de la temporada con la posibilidad real de convertirse en el primer ganador de la Triple Corona de las Grandes Ligas desde Miguel Cabrera, quien consiguió la hazaña en 2012 con los Detroit Tigers. El cubano estaba liderando la Liga Americana en promedio de bateo y carreras impulsadas, mientras compartía la cima de los jonrones con Caminero.
Ahora la fotografía cambió.
