El geólogo Osiris de León advirtió que República Dominicana necesita acelerar la evaluación de sus edificaciones estratégicas y actualizar sus normas de construcción para reducir la vulnerabilidad ante un terremoto de gran magnitud, especialmente en zonas levantadas sobre suelos blandos.
El especialista sostuvo que desde el terremoto que devastó Haití en 2010 el país debió emprender un programa intenso de preparación que involucrara al sector público, privado, empresarial y laboral. A su juicio, aquella tragedia debió servir como señal de alerta debido a que ambos países comparten la isla, fallas sísmicas, tipos de suelo y vulnerabilidades.
De León planteó que escuelas, hospitales, iglesias, plazas comerciales, hoteles, centros de convenciones y cualquier edificación que concentre regularmente grandes cantidades de personas deberían ser sometidos a evaluaciones estructurales que permitan establecer su capacidad de respuesta ante un movimiento telúrico.
Durante el panel “Prevenir es parte del futuro”, durante el Encuentro de HOY, insistió en que el análisis no puede limitarse a las edificaciones, sino que debe considerar las características del terreno donde están construidas.
Explicó que tradicionalmente se evalúa “del suelo para arriba”, cuando también resulta fundamental estudiar lo que existe debajo de cada estructura y determinar cómo respondería ese emplazamiento ante las ondas sísmicas.
El geólogo señaló que la expansión vertical de las ciudades hace todavía más urgente esa tarea. Recordó que sectores como Naco y Piantini, en el Distrito Nacional, están asentados sobre roca, mientras otras zonas del país presentan suelos blandos que pueden amplificar las ondas sísmicas.
Citó particularmente el caso de Santiago, cuyo crecimiento vertical, dijo, requiere criterios de construcción diferentes debido a las características de sus suelos. Explicó que una edificación levantada sobre roca no responde igual que otra construida sobre terrenos arcillosos blandos.
También hizo distinciones dentro de Santo Domingo Este. Indicó que hacia el sur de la carretera Mella existe roca caliza coralina con buena respuesta sísmica, mientras hacia el norte cambian las condiciones del terreno.
Aclaró, sin embargo, que esto no significa que no se pueda construir sobre suelos flexibles, sino que el diseño y los elementos estructurales deben responder específicamente a las características de cada emplazamiento.
De León propuso establecer como prioridad nacional la revisión de estructuras públicas y privadas que reciben grandes concentraciones de personas y desarrollar, paralelamente, programas permanentes de educación sobre cómo actuar antes, durante y después de un terremoto.
Educar a la población
Consideró que esa enseñanza debe comenzar en las escuelas y extenderse hasta las universidades, de manera que la población incorpore desde temprana edad una cultura de prevención y sepa reaccionar correctamente ante una emergencia.
Periodico Hoy.
