La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, ha anunciado este viernes que ha negociado con éxito un alto el fuego provisional entre Rusia y Ucrania en la ciudad ucraniana de Oleshki, en el sur del país, para “permitir la entrada de ayuda humanitaria y preparar una evacuación de civiles a través de un corredor seguro designado”.
La noticia se produce en medio de las presiones de Washington al presidente de Ucrania, Volodymir Zelenski, para que acepte las condiciones que conduzcan a un alto el fuego en la guerra iniciada hace más de cuatro años con la invasión rusa de Ucrania.
El papa León XIV también intercedió ante Putin en favor de un alto el fuego en los últimos días con el objetivo de establecer corredores humanitarios permanentes para la evacuación segura de civiles y la entrega de ayuda de primera necesidad. El papa llamó al líder ruso desde su cama de hospital tras someterse a una operación de pulmón, según detalla The New York Times. Funcionarios rusos y ucranianos han confirmado el alto el fuego temporal, según la cadena CNN. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, reconoció el papel decisivo de Melania Trump.
El insólito anuncio, difundido por la Casa Blanca, fija el 29 de octubre como el comienzo del alto el fuego. El Ejército ruso, sin embargo, ha indicado que el cese de hostilidades comenzará por su parte el 27 de octubre a las cuatro de la madrugada (hora de Moscú), según ha informado el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas y primer viceministro de Defensa, el general de Ejército Valeri Gerasimov.
La maniobra diplomática de la primera dama en un asunto tan delicado como la guerra de Ucrania, en el que ha mantenido conversaciones con altos cargos del Kremlin, es completamente inusual en la esfera diplomática. Sobre todo en un momento en que el presidente de Estados Unidos ha escenificado un acercamiento con el líder ruso Vladimir Putin.
Trump anunció hace unas semanas un acuerdo con Moscú para liberar cientos de miles de barriles de diésel para tratar de rebajar el precio del combustible en Estados Unidos. La crisis de los carburantes está lastrando a los republicanos en la campaña electoral y el mandatario republicano se ha mostrado dispuesto a comprar diésel ruso. A cambio, ha levantado las nuevas sanciones que pendían sobre el Kremlin, aprobadas hace tan solo un par de meses por el Congreso de Estados Unidos.
Donald Trump mantuvo hace unos días una conversación telefónica con su homólogo ruso para tratar el tema del alto el fuego en la localidad ucraniana de Oleshki. En paralelo, ordenó a sus enviados especiales, Steve Witkoff y Jared Kushner, que viajaran a San Petersburgo para negociar en persona con el líder ruso. Durante las conversaciones, Witkoff agradeció a Putin la liberación del profesor estadounidense jubilado, Stephen Hubbard, que llevaba desde 2022 en una cárcel rusa acusado de trabajar como un mercenario para el ejército ucranio. Y calificó al jerarca ruso como “humanitario”, unas declaraciones que han levantado ampollas en las filas republicanas de Estados Unidos.
Trump, además, aseguró esta semana que Rusia no se ha portado mal con Ucrania, ya que podía haber sido más duro, a pesar de los bombardeos rusos sobre objetivos civiles en territorio ucranio. La cercanía del presidente estadounidense con Putin está incomodando a los candidatos republicanos que participan en las midterms.
El anuncio de Melania se produce a menos de dos semanas de las elecciones de mitad de mandato. Los sondeos muestran que el partido de Trump está a un paso de sufrir una derrota histórica. El segundo acto público de la primera dama se entiende como un esfuerzo de la Casa Blanca de aprovechar la imagen de Melania con fines electorales.
Oleshki, ocupada por Rusia, se ha convertido en uno de los símbolos de la devastación y la hambruna causadas por la invasión rusa de Ucrania y el conflicto armado. Decenas de miles de personas sobreviven allí prácticamente sin víveres, electricidad ni medicinas.
La primera dama estadounidense y su representante han trabajado directamente con los líderes rusos y ucranianos para definir los términos del alto el fuego localizado, incluyendo los procedimientos técnicos, los plazos, los procesos y los términos del acuerdo, en su función de intermediaria.
No es la primera vez que la primera dama interviene en la guerra de Ucrania. Hace exactamente un año anunció que mantenía conversaciones con Putin para repatriar a los niños ucranios trasladados de manera forzosa a Rusia y que incluso algunos ya habían sido devueltos a sus familias. Melania Trump aseguró que se carteaba con el líder ruso y mantenía una línea de comunicación abierta para negociar los detalles qde la repatriación de niños. “Mi equipo ha trabajado directamente con el equipo del presidente Putin para garantizar la reunificación segura de los niños con sus familias entre Rusia y Ucrania. De hecho, ocho niños se han reunido con sus familias durante las últimas 24 horas”, aseguró entonces la primera dama.
El alto el fuego en Oleshki, al sur del país, sigue un patrón parecido. Líderes civiles no militares de ambos países colaborarán para visitar a los residentes de la ciudad en sus hogares y determinar el nivel de asistencia que necesitan. “Quienes deseen evacuar recibirán apoyo coordinado y transporte a su destino preferido. Preveo que algunos querrán ir a Rusia y otros a Ucrania”, ha explicado la primera dama.
Toda la operación estará documentada por una “organización de medios de comunicación estadounidense imparcial para que acompañe y documente el trabajo de los equipos rusos y ucranianos sobre el terreno durante todo el proceso”.
El comisionado de Derechos Humanos del Parlamento ucranio, Dmitro Lubinets, avisó este mismo viernes que la ciudad atraviesa una situación extrema. “La gente no solo está sufriendo por la falta de comida y medicinas: se está muriendo”, ha avisado en una entrevista con RBC-Ucrania.
Según la Misión de Observación de los Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, no han llegado suministros de alimentos a la ciudad desde el 26 de mayo y el jefe de la Administración Militar Regional de Jersón, Oleksandr Prokudin, ha avisado de que los rusos “mantienen como rehenes a unas 2.000 personas, de las cuales casi 50 son niños, obligadas a sobrevivir sin comida, electricidad ni agua”.
