Fotografía de archivo del 28 de febrero de 2025 del presidente de Estados Unidos, Donald Trump (i), posando junto al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, en la Casa Blanca en Washington (Estados Unidos). Estados Unidos y Ucrania firmaron este miércoles el acuerdo que permitirá la explotación conjunta de minerales ucranianos, indicó en un comunicado el Departamento del Tesoro estadounidense. EFE/EPA/SHAWN THEW/ ARCHIVO
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó una operación de venta de armamento a Ucrania valorada en 2.100 millones de dólares, que contempla el suministro de 500 misiles interceptores para los sistemas de defensa aérea Patriot. La decisión se produce después de que el Gobierno de Kiev denunciara retrasos del Pentágono en la autorización de entregas de este material, considerado esencial para contrarrestar los ataques balísticos rusos.
El Departamento de Estado estadounidense anunció la aprobación de la operación, que será financiada mediante aportaciones de Canadá, Alemania y Noruega a través de un programa de cooperación militar con Washington. Según la Administración, la adquisición no requerirá fondos del presupuesto estadounidense.
En un comunicado, el Departamento de Estado sostuvo que la venta contribuirá a los objetivos de política exterior y seguridad nacional de Estados Unidos, al reforzar la protección de un país aliado que considera importante para la estabilidad política y económica de Europa.
La autorización representa un nuevo movimiento de Washington en su relación con Ucrania, después de varias semanas de tensiones entre Trump y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, por la continuidad de la asistencia militar y las condiciones para poner fin a la guerra con Rusia.
Escasez de misiles Patriot
Zelenski había advertido de que Ucrania estaba cerca de agotar sus reservas de interceptores Patriot, necesarios para neutralizar los misiles balísticos empleados por Rusia en sus ofensivas contra ciudades e infraestructuras estratégicas.
El mandatario ucraniano también acusó al Pentágono de retrasar la autorización para transferir misiles que otros países habían adquirido con destino a Kiev. Estas entregas requieren el visto bueno de Washington porque se trata de armamento de fabricación estadounidense.
La escasez de interceptores supone un problema para las defensas ucranianas, especialmente ante la intensificación de los ataques rusos contra instalaciones energéticas y otras infraestructuras esenciales para la población.
Zelenski también había denunciado interrupciones en el intercambio de información de inteligencia estadounidense sobre posibles ataques rusos y restricciones en el servicio de internet satelital Starlink. Ucrania informó posteriormente de que tanto el acceso a la inteligencia como la velocidad del servicio habían sido restablecidos.
Una operación financiada por aliados europeos
Los 2.100 millones de dólares de la operación serán cubiertos mediante contribuciones de Canadá, Alemania y Noruega, a través de un mecanismo estadounidense destinado a facilitar la adquisición de armamento para Ucrania.
La empresa Lockheed Martin figura como contratista principal para la fabricación de los interceptores Patriot PAC-3. Sin embargo, la autorización de venta no significa que los misiles vayan a llegar inmediatamente al territorio ucraniano.
De acuerdo con la información publicada por Reuters, los interceptores todavía deben fabricarse y las entregas podrían demorarse varios años, potencialmente hasta comienzos de la década de 2030. Por ello, Kiev ha solicitado a Washington y a sus aliados que estudien la posibilidad de transferir unidades disponibles en sus propios arsenales mientras se completa la nueva producción.
El presidente ucraniano agradeció la autorización estadounidense, aunque insistió en la necesidad de encontrar una solución que permita disponer de los misiles en el corto plazo para proteger a la población frente a las ofensivas rusas.
La decisión de Trump se produce en un momento de relaciones complejas entre Washington y Kiev, mientras la Casa Blanca mantiene su intención de impulsar negociaciones para poner fin al conflicto y busca equilibrar el respaldo militar a Ucrania con sus propias prioridades diplomáticas y estratégicas.
