VENEZUELA.-Apenas un día después de recibir el Premio Nobel de la Paz, la opositoria María Corina Machado encendió la escena política internacional para formalizar y explicar su controvertida decisión de dedicar el galardón al presidente estadounidense, Donald Trump.
La líder opositora justificó su gesto, de acuerdo a la plataforma de la cadena Fox News, como un «acto de justicia», argumentando que las «acciones decisivas» de Trump han sido fundamentales en la lucha por la libertad de Venezuela.
«Decidí dedicárselo al presidente Trump porque él se lo merece», declaró, y no solo por Venezuela, sino porque «ha estado involucrado en solo unos meses en la solución de ocho guerras».
La afirmación resuena directamente con la insistente narrativa de la Casa Blanca sobre el rol de Trump como mediador global. La dedicatoria ocurrió en un momento en que Trump había expresado repetidamente su deseo de ganar el Nobel, citando su participación en acuerdos de alto el fuego recientes.
María Corina Machado vinculó la crisis venezolana directamente con la seguridad nacional de Estados Unidos. Argumentó que Venezuela se convirtió en un «refugio seguro para los enemigos de Estados Unidos» y que utiliza su territorio y recursos «para dañar al pueblo estadounidense».
Esta declaración se alinea perfectamente con la estrategia de la Administración Trump de considerar al gobierno de Nicolás Maduro como una «estructura criminal» y una «amenaza para la seguridad nacional».
Washington ha intensificado las operaciones militares y las sanciones contra el narcotráfico en el Caribe, bajo la premisa de que Maduro y altos mandos militares conforman el llamado Cártel de los Soles.
