SANTO DOMINGO.-El Doctor Anamú fue un emblemático personaje folclórico de la Ciudad Colonial y el barrio de San Carlos en Santo Domingo, que alcanzó notoriedad a mediados de los años 50.
A continuación se detallan sus características principales:
- Apariencia: Se le describe como un hombre de tez oscura, alto y delgado que siempre vestía formalmente con un traje oscuro, corbata y un sombrero bombín o de ala corta.
- Comportamiento: Solía caminar con paso apresurado cargando varios libros bajo el brazo. Aunque se comportaba como un intelectual o médico —llegando incluso a usar un estetoscopio—, era un personaje popular de la «fauna urbana» que se creía doctor.
- Lugares frecuentes: Era común verlo en los pasillos del Hospital Padre Billini y recorriendo las calles de la Zona Colonial y la calle Julio Verne.
- Legado cultural: Su figura ha sido inmortalizada en la cultura dominicana a través del arte, destacando los retratos realizados por el reconocido pintor dominicano José Cestero.
Su apodo proviene del anamú (Petiveria alliacea), una planta conocida en el Caribe por su fuerte olor y propiedades medicinales tradicionales.
A mediados de los años 50 del pasado siglo, surgió una llamativa estampa de mediana edad.
Alto, delgado, tez oscura, invariablemente usaba sombrero bombín o de ala corta y traje oscuro con corbata.
Era el Dr. Anamú, que con paso apurado portaba, a veces un maletín u otras, varios libros de respetable espesor debajo de uno de los brazos.
El Dr. Anamú ¿médico o abogado? no hablaba, no se detenía en lugar alguno; llevaba siempre prisa en su misterioso recorrido hacia algún imaginario necesitado paciente o cliente en algún inexistente bufete o tribunal. Escuché de niño decir a un conocido que era un universitario que perdió la razón debido a los esfuerzos en sus estudios.
Su domicilio era desconocido, aunque se le veia frecuentemente verlo salir y entrar alrededor de la calle 16 de Agosto, por los lados del callejón Imbert. Era un asiduo visitante al hospital Padre Billini ¿Su sobrenombre? tal vez por su vestimenta formal, que aún confiriéndole porte de respetabilidad despedía la inconfundible certeza aromática de no haber trabado en años, relación con agua ni jabón.
Alto, delgado, tez oscura, invariablemente usaba sombrero bombín o de ala corta y traje oscuro con corbata.
Era el Dr. Anamú, que con paso apurado portaba, a veces un maletín u otras, varios libros de respetable espesor debajo de uno de los brazos.
El Dr. Anamú ¿médico o abogado? no hablaba, no se detenía en lugar alguno; llevaba siempre prisa en su misterioso recorrido hacia algún imaginario necesitado paciente o cliente en algún inexistente bufete o tribunal. Escuché de niño decir a un conocido que era un universitario que perdió la razón debido a los esfuerzos en sus estudios.
Su domicilio era desconocido, aunque se le veia frecuentemente verlo salir y entrar alrededor de la calle 16 de Agosto, por los lados del callejón Imbert. Era un asiduo visitante al hospital Padre Billini ¿Su sobrenombre? tal vez por su vestimenta formal, que aún confiriéndole porte de respetabilidad despedía la inconfundible certeza aromática de no haber trabado en años, relación con agua ni jabón.
Recopilada por Ramón Sánchez
