El nieto del dictador, Ramfis Domínguez Trujillo, ha enfrentado los poderes más
grandes de la partidocracia nacional, quienes han tratado de desaparecerlo de la
palestra política nacional y destruir sus aspiraciones de ser presidente de la República
Dominicana por más de 15 años, y no han podido.
A pesar de acusaciones terribles y falsas de malversación de un préstamo de cinco
millones de pesos al Banco Nacional de Desarrollo y de las Exportaciones (BANDEX),
antiguo Banco Nacional de la Vivienda (BNV), así como de conspiraciones mal
fundamentadas por opositores sobre un supuesto robo de fondos del partido a sus
miembros en la diáspora, lo que generó una investigación de la Oficina Federal de
Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos durante un año; y
a pesar de los atropellos en contra de sus derechos constitucionales de elegir y ser
elegido para postularse como candidato presidencial de nuestro país en los años 2020
y 2024, el nieto del “Jefe” sigue calando en el electorado dominicano con miras a las
elecciones presidenciales de mayo de 2028.
Es muy simple: si alguna de esas acusaciones en contra de Ramfis fuera remotamente
cierta, hoy el nieto de Trujillo estaría en la cárcel. Sin embargo, es muy fácil influir
negativamente para destruir una carrera política por odio, por su vínculo sanguíneo con
el Generalísimo Trujillo, por temor a que gane la presidencia y busque venganza en
contra de las grandes familias de la sociedad dominicana que se hicieron grandes
después de apropiarse de los bienes de la dictadura.
A pesar de todas las turbulencias, acusaciones y campañas de difamación en las redes
sociales y medios de comunicación nacionales, Ramfis sigue ganando espacio en el
gusto popular del electorado dominicano. La determinación de Ramfis de luchar por un
país que represente los derechos de todos los dominicanos ha sido más grande que el
odio, la difamación y la maldad de aquellos que quieren sacarlo del panorama político
nacional.
Las victorias a favor del proyecto político del nieto del “Jefe” se han ido sumando poco
a poco, hasta volverse relevantes y contundentes de cara a las próximas elecciones
presidenciales. Por ejemplo:
• El Partido Esperanza Democrática (PED) fue fundado en 2015 y obtuvo
reconocimiento oficial de la Junta Central Electoral (JCE) el 9 de junio de 2023
mediante la Resolución 24-2023. Fue el proceso de certificación de un partido más
escudriñado en la historia y ganó esa gran batalla.
• El Partido Esperanza Democrática (PED) no solamente logró su reconocimiento oficial
ante la Junta Central Electoral, sino que también ha desarrollado una estructura política
con representación en las 32 provincias del país y una presencia activa en las
principales comunidades de la diáspora dominicana. Este crecimiento organizativo
demuestra que el proyecto político de Ramfis Domínguez Trujillo ha trascendido las
fronteras nacionales y continúa consolidándose como una alternativa política con
alcance nacional e internacional.
• El PED participó en las elecciones del país como el único partido en más de 30 años
en competir sin alianzas y de manera totalmente independiente. Pasó de ocupar la
casilla 32 a convertirse en la cuarta fuerza nacional y la preferida entre los partidos
independientes.
• La encuesta Gallup coloca a Ramfis D. Trujillo como el líder del electorado entre los
candidatos presidenciales emergentes.
• El Tribunal Superior Electoral (TSE) le reconoció el cumplimiento del requisito de
residencia de más de diez años viviendo en el país.
• Ahora se está desarrollando el proceso de certificación de su candidatura, con la traba
del artículo 20 y el tema de la doble nacionalidad. En 2028, aspira por segunda vez a la
presidencia del país un miembro de la familia Trujillo, en busca de restaurar la patria.
Como bien dice una frase que resume el sentimiento de muchos dominicanos: “No se
puede construir el futuro con las mismas manos que destruyeron el pasado”.
Precisamente por esa razón, cada vez más ciudadanos están buscando una alternativa
diferente a los partidos tradicionales que han gobernado el país durante décadas.
Mientras tenemos una clase política que ha sido creadora y responsable de muchos de
los grandes problemas de nuestra patria, ahora nace una nueva opción política sin cola
que le pisen.
Los dominicanos que queremos un país con derechos y respeto a la democracia somos
más que los buitres traidores que viven como parásitos del gobierno dominicano y
están dispuestos a vender a sus hijos para seguir hurtando los recursos del Estado. Sin
importar el color o la preferencia política, los partidos tradicionales son la razón por la
cual los dominicanos nos encontramos en condiciones deplorables en educación,
seguridad ciudadana y oportunidades económicas.
Mientras muchos desean un Bukele para resolver los problemas que afectan nuestro
país, lo que necesitamos es un Trujillo que gobierne con mano dura y haga ejercer un
régimen de consecuencias donde las leyes se respeten, y la democracia sea el centro
de un gobierno por y para la gente dominicana.
Mi voto en el 28 es por Ramfis D. Trujillo. No más de lo mismo y una esperanza de
darle un nuevo norte a nuestro país.
